miércoles, 25 de enero de 2012

Un buen comienzo...

Empezar un blog no es precisamente tarea sencilla. Y menos, cuando cada vez que me lo he propuesto el pobrecico ha acabado quedando dejado. Aunque bien bien no sea un propósito de año nuevo, creo que esta vez sí, toca hacer un pequeño esfuerzo y empezar a darme a conocer un poco al mundo.

Aficionado a la informática, de hecho estudiando 1º de Ingeniería Informática, o como la llaman ahora con el Plan Bolonia, "Grado en Ingeniería Informática". Pero también aficionado a otros hobbies como la fotografía, el DJing y algunas cosillas más. Joven, dinámico, atrevido e inconformista (cualquiera diría aquí ahora mismo que estoy medio publicitando una conocida cadena de radio española...)

Abrir un blog hablando de un tema polémico, como es el cierre del popular servicio de almacenamiento de ficheros en linea Megaupload, es probablemente una de esas cosas por las que muchos de vosotros me tildaréis de atrevido. Y de ello quiero hablar hoy en esta primera entrada.

Anoche, comentaba con una buena amiga esa gran diferencia entre la condena que le ha caído a Kim Dotcom, jefazo de MU, y la que le ha caído a un auténtico asesino como es el indeseable de Miguel Carcaño, a quien por matar a Marta del Castillo le han caído "sólo" 20 años de prisión (que, evidentemente, con buenas conductas y demás, se verán reducidos de forma considerable). Kim Dotcom está condenado a 50 años por "robar" derechos de autor... pero bien, analicemos a fondo esta situación.

Kim Dotcom es tan sólo el jefazo de una gran empresa como es Megaupload (y todas sus filiales, Megavideo & compañía). Kim te proporciona un espacio de almacenamiento en la nube, el cual no debes ocupar con ficheros protegidos por derechos de autor (eso en las condiciones del servicio figuraba, y quien diga que no miente como un bellaco). Por ejemplo, en mi caso personal, Megaupload me servía para enviar las fotografías de diversos eventos familiares a toda mi familia en un único archivo comprimido, en alta resolución, por lo cual cada fotografía ocupa aproximadamente unos 4mb. Sin embargo, otras personas se dedican a utilizar ese espacio que Kim proporciona para compartir ficheros con derechos de autor. Si bien MU tenía alrededor de 100 millones de usuarios registrados en el mundo (y a saber cuántos de ellos eran Premium, yo por mi parte no lo era... con cuenta gratuíta me era más que suficiente), no se pueden verificar todos y cada uno de los ficheros que cada uno de esos 100 millones de usuarios cuelga en su cuenta. También cabe destacar la opción de poder denunciar un fichero por infringir derechos de autor, de manera que el archivo caía fulminado cual árbol tocado por un rayo.

Bajo este criterio, Kim Dotcom no se ha lucrado a costa de artistas, sino de usuarios que, abonándole una cantidad determinada a MU y sus filiales, han publicado sus obras protegidas. Por ende, Kim sería inocente, ya que no ha sido él quien ha "robado", sino los usuarios que han distribuido. Pero aquí tocamos otro tema que viene encadenado desde este último: ¿compartir es legal? Abramos un pequeño paréntesis para aclarar esto:

Si yo adquiero el último trabajo de Manolo García, con mi dinero, y lo pongo en el reproductor de CD del comedor para enseñárselo a mi madre, ya estoy compartiendo. Con la ideología actual, este disco debería escucharlo yo utilizando unos auriculares, puesto que compartir es ilegal. De hecho, podrían llegar a detenerme por compartir esa música con mi madre. Pero desde siempre, compartir ha sido legal... lo ilegal realmente es lucrarse a costa de estos artistas, ése es el verdadero problema.

Volviendo al asunto de Kim Dotcom, a mi amiga le hice anoche un simil muy esclarecedor. Pongamos que yo ahora monto un negocio con una nueva clase de cuchillos que cortan más y mejor. El negocio es único en mi ciudad, Barcelona, por lo que decido abrir mi tienda on-line. La gente ve la enorme fiabilidad y calidad de mis cuchillos y deciden comprarme en grandes cantidades. Yo me forro, me voy a vivir a una "casita" de ésas que hay por Pedralbes (nótese mi ironía cuando hablo de "casita"...), me compro los últimos deportivos del mercado... y la gente me sigue comprando cuchillos. Unos, para su verdadera finalidad: cortar carnes, jamones... pero otros, sin embargo, los compran para cometer crímenes y asesinatos. La policia se entera del asunto... en ése caso, ¿a por quién van? Lógico, a por los asesinos, y no a por quien los vende. Pongamos ahora que "los asesinos" son la gente que comparte ficheros con derechos de autor, y que Kim es el emprendedor que decide montar el negocio. Y bien, ¿a por quien fueron? A por el dueño de la tienda...

Algo falla aquí... y mi amiga me daba la razón absolutamente. Desgraciadamente, ésta es la sociedad en la que vivimos, una sociedad que criminaliza a todos y cada uno de nosotros "por si acaso" (es de perogrullo tener que pagar de más por el simple hecho de que "puede ser que utilice dicho dispositivo para reproducir contenidos con derechos de autor"), y que indirectamente, nos "legitima" a reproducir ficheros protegidos dado que hemos abonado el canon.

En fin... propósito para esta semana: volver a publicar antes del fin de semana... ¡prometido!