viernes, 15 de junio de 2012

Motivos por los cuales creo que el amor no existe

De nuevo me ausenté, lo admito, soy un poco desastre a la hora de elaborar bitácoras. Pero dicen que más vale tarde que nunca, y vuelvo pisando fuerte (a pesar de estar aún inmerso en ese "gran invento del diablo" llamado exámenes finales...). Hoy vengo a hablaros de un tema bastante subjetivo, ya que los puntos de vista sobre el mismo van en función de cómo le va a cada uno la película. Y de ahí podéis intuir que un servidor está algo bastante quemado con ello...

Aunque más que de amor, hablaré de ése gran invento que algún imbécil lumbreras se sacó de la manga: el kharma. Sí, éso que popularmente se conoce con el refrán de "a cada cerdo le llega su San Martín", pero en versión para finolis. Porque queridos amigos (y nuevos lectores, si es que os acabáis de incorporar), seamos realistas:

A ningún cerdo le llega su San Martín en el momento que toca.

O traduciéndolo a un lenguaje más llano, el kharma funciona como le sale de los coj como le da la gana. Nunca veréis a nadie que tenga lo que se merece (salvo en el 1% de los casos, los casos raros en los que el kharma atina de pleno... me incluyo en el 99% restante). Entre esas cosas que todos los seres humanos (bueno, matizo, todos todos, lo que se dice todos NO) nos merecemos está el amor. Y sí, aquí viene cuando mento a la madre que parió al gili imbécil de Cupido, al tal Valentín de los webs y, de rebote, a un tal Jordi (me suena de algo que mató un dragón... psé!).

Ávidos lectores, supongo que ahora mismo os estaréis preguntando qué demonios estoy diciendo, e incluso lo mismo os acordáis de mí... pues bien, uno de los motivos que me lleva a pensar que realmente esa 'cosa' no existe es el hecho de no vivirla en primera persona. Señoras, señores, el amor no es más que otro maldito precioso sueño de Antonio Resines en uno de los capítulos de Los Serrano...

(nótese el uso del nombre 'cosa' en el tono más despectivo que se pueda encontrar...)

O mismamente, podría ser un sueño (o una pesadilla, según a cada cual le vaya la película) en la que estás inmerso hasta el día en que o tú despiertas, o te despiertan con un jarrón de un agua que puede parecer estar cogida en la mismísima Antártida (con un precioso pingüino de regalo que, además de despertarte, te pateará el culo trasero por tonto imbécil gili haberte enamorado). Un día lo dijo sabiamente mi padre: "sólo los tontos se enamoran". Esa 'cosa' vendría a ser como un spaghetti (me tenía que venir la inspiración mientras hacía la comida... ¡lo mío es de traca!), bonito mientras se cuida, pero se rompe con nada.

Por no mentar, por supuesto, el agilip atontamiento que sufren las personas que están así. Y sí, muchos de vosotros pensaréis:

¿Tú cuando te enamoras no te pones en ése mismo plan?

Respondo rotundamente: SÍ. Pero como he dicho al principio, estos temas son un tanto peliagudos y, sobretodo, muy subjetivos, ya que cada uno contará la película tal cual le va. Por tanto, prometo dejar abierta una futura entrada en el blog cuyo nombre será, como creo que sabréis deducir:

Motivos por los cuales creo que el amor existe

Pero éso tan sólo sucederá el día en que al kharma de los huevos las narices le dé por atinar... mientras tanto, sigamos pensando que el amor sólo es producto de los sueños de Resines.