jueves, 8 de noviembre de 2012

Estado de la hiperfelicidad, presentación y capítulo 1: siéntete bien contigo mismo.

Hoy vengo a hablaros un poco de eso que yo llamo hiperfelicidad. Es una palabra nueva, inventada, me la he sacado yo de la manga... ¿por qué? Porque yo lo valgo, y mucho. Hoy, aunque muy muy animado, me voy a poner serio. Antes de empezar:

Ironic mode OFF

Bueno, un servidor ha llegado a un punto en el que sentía esa necesidad de liberarse, de soltarse de todo y volar, volar muy alto. Es lo que llamo hiperfelicidad. La hiperfelicidad es ése estado en el que desde primera hora de la mañana, y hasta última hora de la noche, tienes una sonrisa en la cara. Estado en el que, cuando abres los ojos, te alegras porque empieza un nuevo día. Saltas de la cama, desayunas y sales de casa pisando fuerte. Sientes que a cada paso el suelo se parte en dos, y tienes esa sensación de que vas a devorarte el mundo de los pies a la cabeza. Nada te sienta mal, absolutamente nada. Vas escuchando tu música, y tu propia música te invita a hacer cosas de las que debes inhibirte en público (saltar, cantar y bailar en el metro puede provocar que más de uno te tome por majara, me parece...), pero que en casa mientras estés sólo te animas a hacer sin ningún tipo de cadenas que te retengan.

Capítulo 1: siéntete bien contigo mismo, tu felicidad depende de ti

Porque sabes que tu felicidad depende única y exclusivamente de ti. Sí, tu entorno puede influir en esa felicidad (bien acentuándola o menguándola), pero al fin y al cabo ser feliz es cosa tuya. Sí, sólo tuya. La filosofía de vida que cada uno tenga es capaz de hacer que te tomes las cosas de una forma u otra (con permiso de esos días tontos que absolutamente todos tenemos, pero un día es un día...). No sirve de absolutamente nada pensar que todo es una mierda (hablando claro, pronto y mal), simplemente hay que tomarse las cosas desde el lado claro de la vida. Dónde veas negro, dale un poco de brillo y acabarás viéndolo blanco.

Sé que mucha gente quizá esté pensando que esta filosofía puede ser algo egoísta, pero no es nada más allá que la realidad. No sirve de nada tener, por ejemplo, muchos amigos que siempre te mantengan arriba si tú no quieres estar, para ello hace falta la voluntad de cada uno. Hay ocasiones en las que, incluso, una sola persona puede tirar adelante con su estado de ánimos, elevarlo bien arriba y sin que sea necesario, para ello, que terceros lo empujen. Ser feliz e independiente.

Un claro ejemplo lo tenéis en mí. Yo mismo, que no hacía otra cosa que quejarme por ciertos temas (aunque solían ser temas recurrentes), y como consecuencia, dejaba decaer mi estado de ánimos, decidí realizar un cambio de aires absolutamente radical, de tal manera que esas quejas se convirtieron en algo absolutamente terciario. Desde entonces, mi estado de ánimos inició una escalada algo similar a lo que podríamos ver en la siguiente imagen (obtenida del documental "Una verdad incómoda"):

La gráfica roja vendría a representar hasta qué punto puede alcanzar la felicidad de una  persona...

Próximamente (y espero que a no mucho tardar): Estado de la hiperfelicidad, capítulo 2: autoestima, nivel supremo. La teoría del "me quiero mucho" (o "me súper quiero").