miércoles, 23 de enero de 2013

Empezar el año con ímpetu, sinónimo de felicidad (y un poquito de promoción)

Aprovechando mis minivacaciones en Valencia, y con la finalidad de acabar matando los distintos ratos de aburrimiento en casa de mis abuelos, decidí que la mejor manera para hacerlo sería llevarme una serie de libros en mi tableta. Dos de estos libros son obra de uno de los científicos más reputados de nuestro país, Eduard Punset. Sí, el mismo que sale por televisión anunciando pan de molde siempre tierno, es uno de los más famosos científicos españoles, con programa de televisión propio (Redes 2.0, La 2).

Dichos libros, El viaje a la felicidad y El viaje al amor, tratan de detallarnos desde un punto de vista científico por qué nos enamoramos o por qué nos sentimos mejor o peor (aunque realmente aún no comencé a leerme el segundo, estoy en proceso de leerme el primero). Y con relación a ello quería hablaros hoy. Como muchos sabéis, y tal como escribí en uno de mis últimos posts, decidí tomarme este año como un borrón total y absoluto de lo sucedido el pasado y empezar de cero con casi todo. Mi felicidad y estado anímico fue una de esas cosas de las cuales hice dicho borrón. Lo más sorprendente de todo es que, nada más comenzar el libro, llegué a comprender parcialmente cosas que hacen que poco a poco las piezas de mi puzzle particular empiecen a encajar... ¡y de qué manera!

Según dicho libro, el estado de la felicidad en sí no depende de la parte consciente del cerebro, sino del subconsciente. Es decir, nosotros no podemos decidir cuándo vamos a estar bien o mal, será la parte inconsciente la que se encargará de hacer que nos sintamos de una manera o de otra. O dicho de otra manera, llegué a un punto en el que comprendí muchísimas cosas.

Cómo me sentía antes...

Como muchos sabréis, no soy una persona a la que la diosa fortuna le haya sonreído en el amor especialmente... hasta este año, que estoy convencidísimo que lo empezará a hacer. No obstante, vamos a hablar del año pasado, que es lo que nos ocupa. Dada mi mala fortuna en el amor, era muy frecuente que mi estado anímico decayese a la que cualquier amiga me hablase de sus rolletes, sus novios o sus loquequieraquefuesen... y sí, aunque mi propósito era básicamente el de sentirme bien, intentar estar lo mejor posible, había unos ciertos datos grabados en el subconsciente que provocaban una caída anímica en picado... como si fueses andando sin ver lo que tienes delante y de golpe y porrazo cayeses por un precipicio (podría ilustrar esto con la misma foto que ilustré el capítulo 1 de la hiperfelicidad, pero girada 180 grados). Que sí, podía alegrarme, pero mi exterior no decía precisamente lo mismo...

Aquí tenéis una pequeña descripción gráfica de mi situación... siempre en tono irónico!

¿Qué información tenía mi subconsciente?

Era una información bastante negativa, sea dicha la verdad. Repugnancia auténtica a todo lo que oliera a amor, llegando en algunos casos a vetar dichos temas de conversación para evitar decaer. Asco al ver cualquier pareja por la calle, por televisión, o por cualquier parte. Rabia concentrada por no poder lograr esos objetivos, y frustración provocada tras intentarlo una vez tras otra sin éxito. A su misma vez, ganas por lograr el objetivo de encontrar pareja.

Como me siento ahora...

Bien, llegamos a la parte que yo quería llegar. Como dije antes, 2013 para mí tenía que ser un año especial. Así porque sí, porque yo lo digo y punto, sin más. Inicio muy impetuoso del año, cosa que provoca que la información que tiene mi subconsciente sea muy positiva. ¿Esto qué significa traducido a lo que mencionaba antes? Algo tan trivial como que cualquier mención a elementos del tema amoroso ahora mismo no afecta a mi estado de animo (o dicho finamente, “me la sopla de canto”). Comprender lo que dice un libro es perfecto, pero cuando ese libro lo escribe Punset todavía es mejor.

¿Qué información tiene mi subconsciente?

Nada de todo lo anterior. Simplemente, dedicarme a ser feliz cada segundo de este año sin permitir que nada me lo amargue. Sobre el amor, puntos de vista totalmente opuestos a los anteriores. Paciencia y ganas, pero ante todo paciencia. Soy consciente que esto puede aparecer cuando y donde menos me lo puedo esperar... ¡Ah!, lo olvidaba... muchas, muchísimas ganas de vivir.

No hace falta decir más...

¿Cómo puede cambiar mi situación?

Planteamiento totalmente nuevo. Desde cero, nada del pasado ni mucho menos. Vivir el presente sin dejarse llevar por las imaginaciones del futuro, debemos tener claro que no sabemos qué sucederá. No permitir que ni un único pensamiento negativo invada ya no nuestra parte consciente, sino la inconsciente... pensaréis que éso es difícil de hacer; al contrario. Cambiar nuestro subconsciente es harto más complicado que hacerlo con la parte consciente, pero es posible. Sólo debemos estar plenamente convencidos de lo que queremos y de cuándo lo queremos (mano arriba a quien le haya venido a la cabeza la imagen de un capítulo de los Simpsons en el que las madres se manifiestan con el lema del “¿Qué queremos? ¿Cuándo lo queremos?”). Y ante todo, ser constantes con ese pensamiento, con ese “cambio de aires”. Sería algo similar a cuando alguien quiere dejar de fumar o ir al gimnasio, no vale con hacerlo dos días. El día en que se te olvide aplicarlo será el día en el que tu propio subconsciente la cague y se vuelva a los pensamientos negativos.

¿Cuándo sabré que mi subconsciente ha “cambiado el chip”?

Fácil, cuando por ti mismo seas capaz de poner el chip positivo sin tener que pensarlo expresamente. Cuando tu cabeza piense directamente en positivo, pero ante todo, cuando seas capaz de mirar atrás y te des cuenta del cambio (como me estoy dando cuenta yo mismo).

¿En qué campos podemos aplicar todo esto?

En cualquier cosa que nos propongamos: desde el amor hasta las relaciones familiares; con nuestros negocios, nuestros trabajos, relaciones amistosas. Cualquier cosa de la que dispongamos es siempre susceptible de ser mejorada, jamás olvidemos esa máxima. Un vaso siempre se ha de ver medio lleno, pero siempre aspiraremos a llenarlo más aún. Y seguiremos llenándolo hasta que el mismo rebose; éso significará que efectivamente, estamos en la cúspide de nuestro bienestar. Seamos valientes y enfrentémonos a lo que hay afuera, demostremos que nosotros somos muchísimo más que todo éso, y que podemos con ello.

Y ahora, un poquito de promoción

Hablando de positivismo, quería hacer un poco de promoción de un blog. Se trata de una buena amiga que, junto con otras dos compañeras, está realizando un proyecto universitario llamado “Enfoca tu éxito”. Dado la línea positiva que sigue mi blog, no puedo hacer otra cosa que recomendaros que os paséis (y si, ya de paso, os podéis pasar por sus páginas en las diversas redes sociales que tienen, mejor) y le echéis un ojo, ¡porque vale la pena! Sobretodo os irá bien si estáis pensando en embarcaros en nuevos proyectos, o bien si queréis mejorar los existentes:


Volveré pronto... ¡os espero por aquí! :-) (pero de momento no os diré con qué... más intriga!)

sábado, 12 de enero de 2013

¿Año nuevo, vida nueva? Es posible

Y lo digo por experiencia totalmente. Normalmente se suele decir como forma de pensar "bueno, no te preocupes, que el año entrante será muchísimo mejor que el saliente". Y desde luego, razón no falta.

¿Podríamos decir que, con el nuevo año, me siento una persona ligeramente distinta? Puede, no os engaño (ni pretendo hacerlo), pero que es así es un hecho. Probablemente aquello que el año pasado llamé hiperfelicidad fuese tan sólo un preludio de lo que está por venir. Hay parte material, pero también parte "personal".

Espíritu positivo

Una cosa total y absolutamente básica para hacer valer lo que el título de mi blog dice es realizar un cambio de chip, total, absoluto y completo. De cuestas arriba sé, y no precisamente poco. Por ello lo primero para empezar el año con buen humor, pero ante todo, con ilusión, es girarse hacia atrás. ¿Verdad que esa cuesta que antes veíamos inclinada hacia arriba ahora la vemos inclinada hacia abajo? Que todo lo que sube baja (y viceversa) no es un secreto, ni mucho menos. Estamos en la cúspide de la cuesta, pero por contra estamos abajo (qué contradicción, ¿no?), prácticamente tocando lo que viene a ser el centro de la tierra. Va siendo hora de ponernos positivos, animarnos, sacar esa fiera que todos llevamos dentro e iniciar no sólo el descenso de esa cuesta, sino también el ascenso emocional.
Inciso: cuando dije "fiera" me quise referir a la fiera que se come el mundo día a día sin importarle el qué dirán, la misma que día a día se dedicará a ser feliz por sí misma.
Conforme vayamos descendiendo dicha cuesta veremos que nos cuesta menos respirar, que cada vez vamos a mejor. No es que suene bien, sino lo siguiente de lo siguiente de lo siguiente. Tan siguiente que con palabras que suenen bien no podríamos definirlo (así que os dejo aquí un espacio para que lo defináis por vosotros mismos).

Va siendo hora, por tanto, de olvidar de forma completa todo lo acontecido durante el año pasado. Aunque queden recuerdos, toca dejar atrás los hechos, e iniciar las páginas del nuevo libro que es este año. Y ante todo, toca inspirarse para hacer que dichas páginas estén llenas de buenas cosas, cosas alegres, animadas y divertidas.

¿Un poco de shopping? ¿Por qué no?

Saquemos a nuestro yo consumista (siempre en la medida que sea posible) por unas horas, por unos instantes. Comenzar el año significa inevitablemente comenzar una de las épocas del año más marcadas para los negocios, y por supuesto, una de las épocas en las que nuestros armarios sufren una pequeña renovación (que en algunos casos hacen que el adjetivo pequeña tenga que ser usado en el tono más irónico existente). Rebajas. Aunque no necesariamente tengan que ser compras que ocupen al armario... pero si bien es cierta una cosa, es que comprar anima. Y no, no es un tópico.

Si no, preguntaos por qué muchísima gente está deseando que llegue la época de las rebajas, y más aún preguntaos por qué algunos comercios de ropa más barata de lo habitual (no quiero hacer propaganda de mi ex-trabajo) como Primark siempre están llenos de cabo a rabo... claro, teniendo camisetas de manga corta de chico a 2,50€ no me extraña nada.

En mi caso, en lo que respecta a lo material, para mí año nuevo significa dos cosas: ordenador nuevo y coche nuevo. El ordenador lo tengo ya (toda una bestia, por cierto... tengo pendiente un contrato con Prosegur para que me ayuden a tenerlo protegido :P), el coche está por llegar, esperemos que en un plazo no muy largo.
Mensaje para la Pilarica: ¡prometo hacerte una visita en cuanto tenga el coche!
Cambios en tu vida personal: para los que están, para los que llegan y para los que se fueron

Si en mi anterior entrada (aquella que publiqué de agradecimiento) daba las gracias a todos los que estaban, los que llegaron y (sí, también) a los que se fueron, debo seguir reivindicando durante este nuevo año este agradecimiento. Y es muy recomendable que no sólo lo hagáis, sino que lo apliquéis durante todos los días de este año, todos y cada uno de ellos. Porque hay personas que merecen tener acceso a las llaves de tu vida, y hay personas que soltarán esas llaves porque quieren irse. Debéis recoger las llaves gustosamente y agradecer a quien las haya dejado que lo haya hecho. Será que si lo ha hecho es porque no merece formar parte de tu vida ni un sólo segundo más, ¿no?. Ah, y otro detalle, nada de estar mal por culpa de la persona que decide abandonar tu vida, porque si lo ha hecho es por decisión suya, y no tuya. Nadie debe malgastar una sola lágrima por alguien que NO se lo merece.

2013 es un año para abrir horizontes, para que las personas vengan, miren, y si lo ven oportuno se queden. Y quién sabe, lo mismo esa persona es la destinada a ocupar ese trono VIP que tienes oculto... también es hora de abrir horizontes con esas personas que ya forman parte de tu vida, sólo por éso que dicen de:
A veces lo que buscas está tan cerca que cuesta verlo

Ponte guapo/a, pero sobretodo, luce esa sonrisa de oreja a oreja

Porque sí, porque te da la gana. Es hora de salir a la calle, y eso implica que toca arreglarse. No importa donde vayas, ni con quién, ni para qué sales. Arréglate, y demuéstrale al mundo lo que vales. Tampoco es otro tópico, una persona animada y con ganas de comerse el mundo se arregla muchísimo más que una persona sin ganas de nada. Por cierto, nunca dejéis de sonreír, nunca sabéis quién se puede enamorar de vuestra sonrisa. Ésa es la máxima que debe predominar en nuestras vidas de aquí a que termine el año. Es hora de sacar las mejores galas del armario, pero sobretodo... es hora de sonreír y de ser felices.

Cuando salgáis a la calle debéis sentiros amos, dueños y señores de la misma y de todo lo que la rodea. Pisad fuerte, sin miedo, el suelo es vuestro, podéis romperlo si queréis. ¿Ese chico o esa chica os mira? Sed amables, devolvedle la mirada, pero sobretodo no dejéis de sonreír. ¿Y si es un bebé? Sentíos libres de hacerle todas las moñerías que queráis.

El volumen, a tope, por favor

Sin ánimo de incitar aquí a que nos quedemos sordos por pasarnos de rosca con los cascos, hablo en sentido metafórico (o en sentido literal, si es que nuestros loros no dan para mucho jaja!). Probablemente la música sea aquello que nos permite expresarnos mejor. Tal y como dijo el filósofo alemán Friedrich Wilhelm Nietzsche:
Sin música, la vida sería un error
Y un error grave sería que, teniendo música para elegir a nuestro antojo, no le demos banda sonora a nuestro día a día. Por ello personalmente recomiendo que reunáis toda la música que os ponga de buen rollo, esa que os anima, os hace felices y os pone en marcha escuchándola, y os la organicéis de manera que la podáis escuchar del tirón (llámalo lista de reproducción, llámalo carpeta en vuestro reproductor, llámalo CD). Y ante todo, dadle mucha mucha caña. Personalmente, recomiendo cositas con silbidos o incluso canciones del repertorio de artistas como Mumford & Sons, Of Monsters And Men o similares, cantantes de ese género ficticio al que llamo Good Feelings Music o Happy Music. Al pie de la entrada os dejaré algo de Mumford, para que escuchéis y me digáis si realmente os pone.

¿Sólos en casa? Es hora de hacer el tonto

Y aunque no os lo creáis, todos cuando nos quedamos en la intimidad en casa digamos que "nos soltamos". Nadie nos oye cantar, nadie nos ve haciendo air guitar, air battery o air lo-que-sea, nadie nos ve bailar... Es hora de dejarnos llevar y soltar toda esa alegría que tenemos dentro... ¿y con quién la compartimos? Pues con nadie mejor que con nosotros mismos. Porque pienso que debemos hacernos partícipes de esa auto-alegría que tenemos en el cuerpo. Si bien es cierto que cuando vamos andando por la calle escuchando por nuestros auriculares una canción que nos encanta, dejarnos llevar por dicha canción provocaría reacciones de terceros no muy buenas (quizá lo más suave que pueden pensar de ti es que estás pirado, sin más). Alcanzamos un punto en el que todo ello se acumula y oh, sorpresa, estamos solos en casa... pues es hora de cantar y bailar sin que nadie nos vea hacerlo. Creedme, anima y mucho. Además, el nivel de ánimos aumenta proporcionalmente cuanto más hacemos el gili burro.

La máxima a cumplir: pensamientos positivos atraen hechos positivos

Cosa perfectamente deducible de su inversa: pensamientos negativos atraen hechos negativos. Mantener una mente en positivo ayuda total y absolutamente no sólo a ser felices, sino a que nos pasen cosas cada vez mejores. Si no, ¿por qué os creéis que uno de mis propósitos para el año nuevo es el de no amargarme un sólo segundo del año? Creo que vais captando la idea...

En definitiva, si algo bueno ha tenido el pasado 2012 (wait, ¿algo bueno el 2012?, debe ser que tengo fiebre...) es que llegué a comprender la importancia del pensamiento positivo. Fue un año pésimo, horroroso, malísimo, tremendamente desastroso (y no pongo más cosas porque no tengo a Piqueras por aquí para que me dé adjetivos negativistas), en la medida que llegué a cansarme de tanta desgracia y acabé proponiéndome ser feliz cada segundo de este nuevo año.
¿Me acompañáis?

Os dejo una canción de esas que os mencioné antes... Happy Music


Próximamente: tendré casi un mes de vacaciones para preparar entradas para el blog a tutiplen... así que caerán unas cuantas