sábado, 23 de marzo de 2013

Oldies vs. Newbies: Creative Zen Micro 6gb vs. Samsung Galaxy S Wifi 3.6


Los tiempos avanzan de forma esperpéntica sobretodo en lo que respecta a tecnología. Las cosas avanzan a un ritmo totalmente imparable, y éso lo podemos comprobar en nuestros gadgets. Soy orgulloso poseedor de, por ejemplo, un sistema de sonido Panasonic del año 2005 en perfecto estado de funcionamiento (y en actual uso), una impresora multifunción Epson del año 2006 también en perfecto estado de funcionamiento... podría seguir, porque la lista no es que sea muy corta, pero me he propuesto analizar artículos de hace años con los más recientes a modo de comparativa. Y hoy les toca a mis reproductores de música: un vetusto Creative Zen Micro 6gb del año 2006, regalo de cumpleaños de mis 16 años, frente a uno de los últimos modelos de Smart Players de Samsung: el Galaxy S Wifi 3.6.

Oldie vs. Newbie, cara a casa

Oldie: Creative Zen Micro 6GB

Creative, prestigiosa firma en lo que respecta a sonido personal y equipos de música para PC, lanzó en el año 2004 el Zen Micro, un original reproductor MP3 con una capacidad inicial de 5GB y posteriormente con reediciones de 4GB y 6GB (la mía). Fue el primero de la marca en incorporar todos los controles táctiles, a excepción del interruptor de encendido y bloqueo, mecánico. Al cargarse mediante USB no incorporaba cargador (aunque éste se podía comprar por separado). Los auriculares, blancos, con un cierto “símil” a los que incorporaba Apple a sus productos.

En mi caso, me hice con el modelo gris, probablemente no sólo el más discreto, sino también el más elegante. Que llevase el sello de Creative ya era, de por sí, un indicador de que el reproductor no iba a fallarme... y no lo hizo, creedme.

En cuanto a características, cabe destacar que tiene sintonizador de radio FM sin RDS (aunque con la posibilidad de etiquetar las emisoras manualmente), cosa que su rival principal, el iPod, no consiguió hasta versiones como la 5ª generación del Nano. Disponía también, entre otras opciones, de “Modo DJ” (que permite reproducir el “Álbum del día”, lo más popular, las menos escuchadas y, finalmente, todas las canciones de forma aleatoria) y una función un tanto curiosa: el hecho de poder “aislar” una cierta cantidad de espacio en el reproductor para poder usarlo como disco externo (el PC lo detecta como dispositivo multimedia, no como disco externo, si lo conectamos sin más al PC). También dispone de grabadora de notas de voz en una calidad más que aceptable y gestor de contactos, tareas y calendario.

El "Modo DJ", al detalle
Por lo que respecta a sonido, dispone de personalización ecualizador mediante: dispondremos de 8 ajustes preestablecidos y uno personalizable con 5 bandas. Además dispone de volumen inteligente, de tal manera que no sólo todas las canciones se reproducirán al mismo volumen, sino que además lo harán sin ninguna distorsión. No defrauda en potencia sonora, donde despunta bastante.



Su pantalla de reproducción es totalmente clara: presenta información sobre el número de pista, tiempo transcurrido, tiempo restante, nombre de la pista, autor y álbum. Podemos avanzar en la pista o retroceder, e incluso establecer un marcador en un punto determinado para iniciar la reproducción a partir de dicho momento.



Su batería me permitía usarlo, utilizándolo de casa al instituto/universidad y viceversa, durante 2 o 3 días sin necesidad de recarga. Por cierto, un efecto muy chulo, aunque algo molesto de noche, que hace al cargar, es la iluminación de forma intermitente gradual del frontal del reproductor. Por supuesto, era necesario disponer de la aplicación propia de Creative para la transferencia de archivos (aunque mediante actualización del reproductor se puede sincronizar mediante el Reproductor de Windows Media).

Su precio en el año 2006 era de 229€. No era de lo más barato, pero sí de lo mejor. Prueba de ello es que, amén del desgaste normal de la batería, sigue funcionando muy bien.

Newbie: Samsung Galaxy S WiFi 3.6 (Samsung YP-GS1)

Del viejo al nuevo. Seis años después Samsung, en su afán de comercializar al rival del iPod Touch, saca a la venta uno de los dispositivos de la gama de Smart Players (aunque hay algunos más, este es el más sencillo). En concreto, hablamos del YP-GS1, también conocido como Galaxy S WiFi 3.6. Como habréis deducido, pertenece a la familia Galaxy, y como todo Galaxy, viene dotado de una de las versiones de Android (2.3 Gingerbread, para ser más exactos). Veamos el abismo en diferencia de características respecto al “oldie”.

El Galaxy S WiFi consta de una pantalla táctil de 3,6 pulgadas a todo color, con una resolución de 480x320 píxels. Dispone de uno de los mejores chips de sonido que hay actualmente en el mercado, y aunque tenga algo menos de potencia sonora, suena mejor. Dispone de una cámara de 2 megapíxels muy sencilla (no tiene enfoque automático ni flash, y graba vídeo a 640x480 píxels con una calidad muy aceptable). Su almacenamiento es de 8GB internos (divididos en poco menos de 5GB para nuestros datos, poco más de 1GB para aplicaciones y el resto para el sistema), y puede ser ampliado mediante tarjetas microSD. Dispone de radio FM con RDS (con todo lo que ello conlleva), grabadora de voz, organizador (calendario y contactos), conexión Bluetooth, WiFi, antena GPS, reproducción de vídeo DiVX... podría seguir, pero sabéis todo lo que lleva un dispositivo Android, así que os dejo imaginar y nos vamos a las prestaciones.

La pantalla da una calidad muy buena, a pesar de tener sólo 480x320 píxels. Lo he usado de navegador GPS y os digo que la calidad es excelente, he visualizado vídeos y no tengo queja ninguna, y con la música... bueno, ¡dejamos que mis cascos Sony hablen por mí!

El apartado de reproducción de música, que es el interesante, permite organizar la música en listas de reproducción, álbums, artistas y (a diferencia que el Zen Micro) carpetas. Y es que una de las bondades de que el reproductor sea Android es que puede ser conectado como disco externo, con todo lo que implica por lo que refiere a conectividad (también se puede conectar como reproductor multimedia o como dispositivo Samsung mediante su propio software). La pantalla de reproducción muestra la portada del disco, título, autor y álbum, además de dar acceso directo a los ajustes del ecualizador.

Lo más parecido a un smartphone... wait, ¡es un smartphone sin teléfono!
El ecualizador tiene 12 modos preestablecidos, dos personalizables y uno automático. Los personalizables permiten ecualizar el sonido mediante dos pestañas: la pestaña del ecualizador tiene ajustes para las 7 bandas de las que consta, y la pestaña extendida permite realizar ajustes para emular el sonido de un concierto, incrementar la claridad, dar profundidad 3D al sonido o reforzar los graves. Tiene unos bajos muy profundos y unos agudos muy claros, lo cual lo puede convertir en un dispositivo a considerar por aquellos que procuren que aquello que escuchan se oiga con la máxima claridad posible.



A la hora de reproducir, por contra, se echa en falta una opción que permita reproducir automáticamente una serie de pistas al azar (la única manera que nuestro reproductor lo haga es activando el modo aleatorio y seleccionando nosotros la primera pista de forma manual).

El sonido en el sintonizador de radio es ligeramente más alto que en la reproducción de música (también es cierto que el ecualizador sólo concierne a esta última, y la señal de radio se escucha “plana”, tal cual viene de la emisora). Sintoniza de forma muy correcta. El sistema de búsqueda de frecuencias alternativas (AF, por si os suena de las radios de coche) funciona a veces demasiado bien. Punto negativo: sólo tiene sitio para 4 presintonías, aunque accediendo manualmente a la lista tengamos todas las emisoras encontradas. Puede reproducir radio por el altavoz integrado (así como la música y los vídeos), pero con la diferencia obvia de que necesita el cable de los auriculares conectado.



Al ser un Smart Player, y por ende, permitir la instalación de aplicaciones de VoIP como Skype, nuestro dispositivo funcionará como teléfono, y como tal, dispone de auricular y micrófono. También funciona como teléfono asociado a nuestro móvil habitual (de hecho, se conecta al móvil como “manos libres bluetooth”).

Por contra, en duración de batería este anda algo más escaso, en tanto que, a poco que activemos la conexión inalámbrica, ésta amenaza con caer de forma esperpéntica. Con el uso de la antena GPS, afortunadamente, no cae tanto el consumo, aunque se nota también.

En 2012, fecha en que lo compré, su precio era de 159€, ligeramente más barato que su rival, el iPod Touch y con algunas prestaciones más.

Ya veis que, si las cosas se cuidan como se debe, ¡duran y duran igual que las pilas de una famosa marca caracterizada por un conejito!

Próximo Oldies vs. Newbies: Sony Ericsson K610i vs. Sony Xperia U, la historia de cómo, una vez más, volví a confiar en una marca que me dio en 2007 un móvil... ¡QUE AÚN FUNCIONA!

miércoles, 20 de marzo de 2013

Una enfermedad llamada "marquitis"

Bien, vuelvo a la carga con un asunto algo bastante polémico y espinoso, pero que me veo en la obligación de tratar. Se trata de una enfermedad que afecta a mucha, muchísima gente, y de cura bastante complicada. Seguro que, por el nombre, muchos la reconoceréis rápidamente. Antes, unas pistas: afecta a los productos de consumo, principalmente electrónica, informática, extensible también a la alimentación y, cómo no... a la telefonía móvil. Hablamos de la marquitis.

La marquitis se da cuando alguien impone una preferencia como verdad absoluta (o traduciendo: "todo lo que no sea de mi misma marca y modelo es una mier un mal producto"), sin ni tan siquiera pararse a comparar a la competencia. Quizá no sea el mejor producto, pero para la persona que sufre de marquitis éso es lo mejor que puede haber el mercado, y todo lo que no sea éso es totalmente despreciable. Está bien que, por ejemplo, automovilísticamente hablando, mi corazón tire hacia Ford, pero éso no significa que tenga que cerrar el mercado a otras marcas.

La marquitis se extiende como la espuma cuanto más agresivas sean las campañas de comunicación y publicidad. Un claro ejemplo lo vemos en la eterna guerra entre dos de las superventas en el mercado de la telefonía móvil: Apple y Samsung. Tuve el gusto de ver, el pasado jueves, el evento Unpacked en el que se presentó el nuevo buque insignia de la marca, el Galaxy S4: un teléfono móvil con un descabellado procesador a 8 núcleos, 2gb de memoria RAM y algo llamado "batería extraíble". Sí, el hecho más corriente en un teléfono móvil fue destacado en dicha presentación como clara alusión a Apple y la manía el hecho de integrar las baterías dentro de sus iPhone. El contraataque de Apple fue clarísimo: no hay más que ver la página web en la que ofrecen razones para escoger su producto. Ya no se basan en realzar las características de sus productos: dejan que otros hablen por ellos y no sólo éso, sino que además, en clara referencia a la Play Store de Google, declaran que sus aplicaciones están totalmente limpias de malware, no como en otras tiendas de aplicaciones de otras plataformas afectadas. El fragmento es el que sigue:
Y la App Store es el hogar de más de 800.000 aplicaciones, todas revisadas por Apple para protegerte contra el malware. Otras plataformas móviles tienen un millar de opciones fragmentadas de tiendas, lo que resulta en problemas de disponibilidad, frustración para los desarrolladores, y riesgos de seguridad.
(fuente: http://www.xatakamovil.com/apple/apple-comienza-a-perder-los-papeles
Esto es totalmente extensible a los conocidos como fanboys, los cuales intentaré definir de la forma menos dañina y más sarcástica posible: seres que parecen empleados de la compañía, tanto de oficinas como de cadenas de montaje y/o distribución, o bien accionistas, cuya vida parece que dependa única y exclusivamente de la férrea defensa del producto desacreditando todo lo demás, pero con un pequeño matiz: ni trabajan en la compañía, ni cobran de ella, ni nada por el estilo. Haciendo el símil futbolero, sería como el hincha de un equipo al azar (por no decir ni Barça ni Madrid... el Alcorcón, por ejemplo) que anima y defiende los colores de su equipo a muerte, que llora a moco tendido cuando pierden y que da la sensación de que perciba un 10% de lo que cobren por ganar un partido... pero sin recibirlo. Espero haberme explicado.

Volviendo al fenómeno fanboy, mencionar que, aunque hay de muchas marcas distintas, los más conocidos son los que defienden a Apple y los que defienden a Samsung. ¿Cómo lo hacen? Exacto, desacreditando a todos. Y éso puede llegar a ser realmente malo... si bien el interés principal del consumidor es llevarse el mejor producto posible dentro de una gama, basándose obviamente en unos parámetros muy personales en función del consumidor, el fanboyismo puede provocar que, cegados por la imagen de una marca concreta, obviemos el resto de productos que quizá nos ofrezcan algo similar o mejor por el mismo precio o incluso más barato.

Quería proponeros un ejercicio... algo que bien seguro os va a sorprender, estoy segurísimo. A continuación veréis las características técnicas más destacadas de tres terminales móviles, pero no os diré la marca. Basaos sólo en las especificaciones y el precio para decidir, y luego dejaos sorprender:

  • Móvil A:
    • Procesador: 1.2GHz doble núcleo
    • Pantalla: 4,65" HD (1280x720 píxels de resolución)
    • Memoria RAM: 1GB
    • Memoria disponible: 4GB (+ microSD hasta 32GB)
    • Cámara 8 megapíxels, vídeo HD
    • Precio estimado: 299$ (232€ aprox.)
  • Móvil B:
    • Procesador: 1.2GHz doble núcleo
    • Pantalla: 4,3", resolución 480x800 píxels
    • Memoria RAM: 1GB
    • Memoria disponible: 8GB (+ microSD hasta 32GB)
    • Cámara 8 megapíxels, vídeo Full HD
    • Precio estimado: 315€
  • Móvil C:
    • Procesador: 1GHz doble núcleo
    • Pantalla: 4.5", resolución 540x960 píxels
    • Memoria RAM: 1GB
    • Memoria disponible: 36GB (4+32GB)
    • Cámara 8 megapíxels (en cuanto disponga datos de resolución de vídeo añado, todo apunta a grabación en HD)
    • Precio: 179.90€
Supongo que os habréis mirado bien las características de los móviles, a priori bastante similares entre sí. ¿Queréis saber la solución a la incógnita?
  • Móvil A: Blu VIVO 4.65
  • Móvil B: Samsung Galaxy SII Plus
  • Móvil C: bq Aquaris (también conocido como Fnac Phablet 4.5)
Supongo que muchos habréis quedado sorprendidos ante estos resultados, o al menos ésa era mi intención. Quería que vieseis algo curioso: seguramente muchos de vosotros habréis optado por las alternativas A o C sin saber que en medio estaba el terminal de una prestigiosa y conocidísima marca de teléfonos móviles, en auge sobretodo por su gama de terminales Galaxy. La primera es una marca americana, y la tercera una importadora española (de la cual soy cliente de una de sus tablets, la Kepler 2, y más satisfecho con ella imposible). Salvando las distancias, podemos ver como podemos obtener un terminal bastante similar al SII Plus por prácticamente 100€ menos (Blu VIVO 4.65), y no os digo nada de la diferencia que se produce yéndonos al Aquaris (135€ menos). ¿Dónde están los problemas? Se resumen en la marquitis.

Podría tener un cierto "pase" que obviemos a Blu por ser una empresa basada en Norteamérica, pero obviar a una importadora española, que además presume de ser la empresa con mejor servicio post-venta del país... pues como que no me parece tan bien. La cosa se pone peor cuando llegan noticias como ésta:
El precio de coste del Galaxy S4 se estima en 244$ (fuente: http://www.elandroidelibre.com/2013/03/el-precio-de-coste-del-galaxy-s4-se-estima-en-244.html)
Es decir, un teléfono que va a costar en España 700€ en su versión más barata cuesta fabricarlo, al cambio a día de hoy, poco más de 189€... las alternativas inteligentes llaman a la puerta de manera urgente. Una de ellas pasa por, efectivamente, comprar teléfonos como el Blu VIVO que os he comentado antes, o alternativas made in China, que hay a patadas: Jiayu, Meizu..., páginas como Pandawill disponen de un amplísimo catálogo de terminales Android prácticamente a precio de coste y con unas prestaciones más que aceptables. Si nos da cosilla por el tema de la garantía, o por el envío, entonces es la hora de optar por fabricantes como bq (sin querer darles publicidad gratuita, pero es la verdad ni más ni menos). Probablemente, adquiriendo productos directamente a Blu, que es el fabricante, la garantía sea a nivel mundial por el tiempo establecido por ley; incluso seguramente cubra, aunque en caso de avería se tendría en enviar el terminal a la otra punta del planeta y, obviamente, éso a todos nos da un poco de "respeto"... o no debería, quién sabe si cuando se nos estropea en España un Sony, un Samsung o incluso un LG no se envía de allí para aquí si la avería no la puede solucionar el SAT local...

Tengo claro que, el día que renueve mi teléfono, bien sea por gusto o porque mi pequeño Xperia muera, intentaré que mi dinero vaya lejos de grandes multinacionales como Apple, Samsung o Sony, en pos de empresas que venden sus productos lejos de ostentosas presentaciones millonarias y abultados presupuestos de publicidad de nada menos que 9 cifras o gigantescos edificios plantados en medio de grandes ciudades.

Bonus track: para los que os mole mucho mucho mucho Android, he de deciros que cualquier móvil de marcas como Blu, bq, Jiayu, Meizu o similares viene con Android LIMPIO, sin nada (probablemente se añada un fondo de pantalla o algún programa como hace bq con sus tablets al incluir el visor de ebooks Aldiko, pero olvidaos de capas de personalización añadidas por Samsung, Sony y demás...).

Y una vez dicho esto, os presento a las dos sorpresas de la entrada:
Y una pequeña "bola extra": el smartphone con pantalla FullHD más barato del mundo... desde sólo 144$ (111.72€ al cambio) en su versión básica (1GB de RAM y 8GB de almacenamiento) en su versión estándar, y 207$ (160.60€ al cambio) en su versión premium (2GB de RAM y 32GB de almacenamiento, supongo que añadiendo también la ranura para microSD de hasta 32GB). Su nombre: Neo N003.

Próximamente: dado que se acerca semana santa, intentaré preparar varias cosillas... alguna crítica, y una nueva serie de entradas: oldies vs. newbies, una mirada atrás para comparar artículos viejos con sus homólogos renovados.

¡Os espero por aquí! Y por cierto, que no se me pase: dado que hoy, 20 de marzo, es el Día Internacional de la Felicidad, os deseo una feliz jornada :-) (esto me recuerda que aún tengo pendiente una entrada sobre la hiperfelicidad, cachis...)